tribunal supremo

La causalidad y la participación STS 968-2016

  • Por:Manel
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Se estudia brevemente en este post, (en colaboración con Ldo. Sr. Buenestado Barroso) , la Sentencia núm. 968/2016 de 21 de diciembre de 2016, de la Sala 2ª del Tribunal Supremo, estimatoria parcial del Recurso de Casación del Ministerio Fiscal, (de la que ha sido ponente el Excmo. Sr. D. Andrés Martínez Arrieta)

             Los hechos que se trata, son exclusivamente los relativos a la condena de Raquel G. Agente de la Policía Local de León, y del porqué la Sala del TS, confirmó la condena como coautora de Asesinato de la Sentencia de la Sala del TSJCyL, sobre el asesinato de la Presidenta de la Diputación de León, así como también la condena por el delito de tenencia ilícita de armas.

             Los autores tratan simplemente de determinar el alcance de la Resolución del Tribunal Supremo, el retorno a la teoría de la causalidad en el ámbito de la participación penal, lanzando ideas básicas que permitan diferentes puntos de vista sobre estos extremos.

El iter procesal

1.- La primera instancia. El Juzgado de Instrucción 4 de León, instruyó su Procedimiento con Jurado núm. 1/2015, que dio lugar de conformidad con la legislación vigente a la que la Audiencia Provincial de León, rollo del Tribunal del Jurado núm. 37/2015, dictando sentencia, (cuyo texto original publicado por el CENDOJ se encuentra en la siguiente referencia ROJ: SAP LE 93/2016 – ECLI:ES:APLE:2016:93) que, entre otros pronunciamientos condenó a Raquel G., como autora de un delito de encubrimiento previsto en el artículo 451 del Código Penal en el Asesinato de la que fuera Presidenta de la Diputación de León, a la pena de tres años de prisión, y como autora en concurso ideal de un delito agravado de tenencia ilícita de armas, previsto y penado en el artículo 564.1.1 ° y 2.1a la pena de dos años de prisión.

  1. La segunda instancia. Frente a la citada resolución la partes interpusieron recurso de apelación ante la Sala de lo Civil y Penal del TSJ de Castilla y León, dictando en fecha de 12 de julio de 2016 (consultar su texto auténtico publicado por CENDOJ aquí STSJ, Penal sección 1 del 12 de julio de 2016 ( ROJ: STSJ CL 1906/2016 – ECLI:ES:TSJCL:2016:1906), Sentencia estimando los recursos de apelación interpuestos por el M. Fiscal, acusaciones particulares y la acción popular contra la sentencia dictada por el Tribunal del Jurado de la AP de León, desestimando totalmente los recursos de las condenadas y condenando a la policía local Raquel G. como cómplice de un delito de asesinato, concurriendo la agravante de disfraz y en concurso con un delito de atentado, a la pena de 12 años de prisión, entre otras, dejando sin efecto su condena por encubrimiento y absolviéndola de delito de tenencia ilícita de armas.
  1. El Tribunal Supremo. Contra la anterior Sentencia del TSJCL presentaron recurso de Casación ante la Sala 2ª del Tribunal Supremo tanto el Ministerio Fiscal en cuanto al delito de tenencia ilícita de armas por parte de la Policía Raquel G., como por las defensas de las tres condenadas, dictando la Sentencia núm. 968/2016 de fecha 21/12/2016 en el Recurso 10.505/2016, estimatoria parcial del Recurso formulado por el Ministerio Fiscal, confirmando la condena a Montserrat y a su hija Triana como autoras de un Delito de Asesinato concurriendo la agravante de disfraz y en concurso ideal con un delito de atentado y tenencia ilícita de armas. Condenando finalmente a Raquel G. como coautora de un Delito de Asesinato concurriendo la agravante de disfraz y en concurso ideal con un delito de tenencia ilícita de armas, a las penas de 12 años de prisión por el asesinato, y a la pena de 2 años de prisión por el delito de tenencia ilícita de armas.

Los hechos declarados probados.

Es necesario conocer (si quiera extractados) los hechos probados de la Sentencia del Tribunal del Jurado de la Audiencia Provincial de León, por lo que afectará a la dictada en apelación por el TSJ de Castilla y León y finalmente por el Tribunal Supremo en casación.

“1.- La acusada D. Montserrat, por causa del odio que sentía hacia Dª. Isabel Carrasco, (Presidenta de la Diputación), decidió darle muerte. 2.- Con este fin, sobre las 17.17 horas del día 12 de Mayo de 2.014, cuando la víctima caminaba sola por la pasarela peatonal sobre el río Bernesga que une el Paseo de la Condesa de Sagasta con el Paseo de Salamanca de la ciudad de León, en esta misma dirección, la acusada Dª Montserrat comenzó a seguirla a poca distancia. 3.- A continuación, la acusada, portando un revólver, se acercó por detrás a Dª. Isabel con intención de matarla, sin que ésta última lo pudiera advertir. 4.- Poco antes de llegar a la parte superior de la pasarela, y a escasa distancia, de forma sorpresiva y por la espalda (alevosía), la acusada Dª. Montserrat efectuó contra Dª. Isabel, al menos, tres disparos que la alcanzaron: el primero en la parte media de la espalda afectando al ventrículo izquierdo del corazón, y después, para rematarla, y tras agacharse sobre Dª. Isabel que había caído al suelo, otro en la mejilla izquierda y el último en la parte posterior de la cabeza (mortal de necesidad). 5.- Ante dichos disparos, la víctima no tuvo oportunidad alguna de defenderse. 6.- Las heridas sufridas por la víctima Dª. Isabel, mortales de necesidad la primera y tercera, causaron a la misma la muerte casi inmediata por shock hipovolémico y destrucción de los centros nerviosos superiores. 7.- La acusada Montserrat, en el momento de cometer los hechos, iba vestida con un parka verde militar, gorra con visera, guantes, gafas de sol y pañuelo grande que le tapaba la boca y la nariz (disfraz). (…) 25.- En cumplimiento de dicho plan previo y conjunto, las dos acusadas, madre e hija, se separaron en direcciones distintas, pero quedaron en encontrarse después, para huir, en el vehículo de ésta última, que habían aparcado en la confluencia de las calles Roa de la Vega y Avenida Gran Vía de San Marcos, lugar en que fueron finalmente detenidas por la Policía. (…) 36.- La acusada Dª. Raquel (Policía Local), Agente de la Policía Local del Ayuntamiento de León, conoció los propósitos homicidas de las otras dos acusadas Montserrat y Triana, y aceptó formar parte del plan urdido por estas para matar a Dª. Isabel. 37.- En cumplimiento de dicho plan previo y conjunto, la acusada Dª. Raquel, la tarde en que ocurrieron los hechos, apenas una hora antes de que se ejecutase la muerte de la víctima, se reunió con las otras dos acusadas Montserrat y Triana, para concretar los detalles finales de dicho plan, en el domicilio de ésta última. 38.- En cumplimiento de dicho plan previo y conjunto, la acusada Dª. Raquel, la tarde en que ocurrieron los hechos, a partir de las 16,30 horas, se situó en la calle Lucas de Tuy de esta ciudad de León, aparcando allí, en línea, el vehículo de su propiedad, marca Volkswagen Golf, matrícula…. WML , a la derecha de la calzada según el sentido de la marcha del vehículo y apuntando su parte frontal hacia la Avenida de la Condesa de Sagasta, en un hueco situado inmediatamente antes de unos contenedores de basura y del cruce de la calle Lucas de Tuy con la calle Sampiro. 39.- En cumplimiento de dicho plan previo y conjunto, la acusada Dª. Raquel,, una vez en la calle Lucas de Tuy, permaneció fuera del vehículo en actitud de espera, si bien mantuvo una conversación con un vigilante de la ORA, recibiendo a las 17,19 horas una llamada telefónica que le efectuó, conforme a lo acordado, la acusada Dª. Montserrat desde un móvil Nokia de tarjeta prepago de que era titular un amigo de ésta última, llamada que duró 17 segundos y que tenía por finalidad comprobar que estaba preparada para que ambas se encontraran. 40.- En cumplimiento de dicho plan previo y conjunto, la acusada Dª. Raquel, tras recibir la indicada llamada, vio venir prácticamente de inmediato a la otra acusada Triana, que se acercó a ella y le pidió que abriera el vehículo aparcado, lo que la primera hizo accionando el mando de apertura a distancia. 41.- En cumplimiento de dicho plan previo y conjunto, y tal como habían acordado, Triana abrió la puerta posterior trasera derecha e introdujo en el vehículo de Dª. Raquel, un bolso grande de lona o tela, (…) que contenía a su vez el bolso pequeño (…) donde estaba el revólver utilizado en el crimen y un pañuelo, lo que conoció y aceptó la acusada Dª. Raquel, con el fin de ocultar tales objetos. 42.- En cumplimiento de dicho plan previo y conjunto, la acusada Dª. Raquel, mantuvo en su poder, oculto, el revólver utilizado en el crimen, sin comunicar absolutamente a nadie ni el encuentro previo con las otras acusadas en el domicilio de la CALLE000, ni el habido con la acusada Triana en la calle Lucas de Tuy. 43.- La acusada Dª. Raquel, para alejar de sí toda sospecha, sobre las 19,20 horas del día siguiente, 13 de Mayo, efectuó una llamada telefónica al Agente de la Policía Nacional con carnet profesional n° NUM000, con el que tenía cierta amistad, y al que participó que había encontrado casualmente en su vehículo, en el suelo de la parte posterior al asiento delantero derecho, los bolsos, revólver y pañuelo que le había entregado la acusada Dª. Triana, siendo recuperados los mismos a continuación. 44.- La acusada Dª. Raquel, supo y aceptó que la acusada Montserrat se acercaría a Dª. Isabel (víctima), por detrás, para matarla sin que ésta última lo pudiera advertir y sin que pudiera defenderse. 45.- La acusada Dª. Raquel, supo y aceptó que Dª. Montserrat, al disparar para causar la muerte de Dª. Isabel, iría vestida con una parka verde militar, gorra con visera, guantes, gafas de sol y pañuelo grande que le tapaba la boca y la nariz, prendas que llevaba con el fin de que no pudiera ser reconocida. 46.- La acusada Dª. Raquel, contribuyó a la muerte de Dª. Isabel, pero lo hizo con una aportación no esencial o decisiva, es decir de forma prescindible e innecesaria para la ejecución de dicha muerte. 47.- La acusada Dª. Raquel, sabía que Doña Isabel era la Presidenta de la Excma. Diputación de León, contribuyendo al hecho consistente en acometerla y causar su muerte precisamente en razón a decisiones que la víctima había tomado en el ejercicio de dicho cargo. 48.- La acusada Dª. Raquel, sabía y aceptó que el acometimiento a Dª. Isabel se haría mediante arma de fuego. 6 49.- La acusada Dª. Raquel, en el momento de cometerse los hechos, tenía a su disposición el arma utilizada en el crimen, un revólver marca “Taurus”, careciendo para el mismo de la licencia y guía de pertenencia que son preceptivos. 50.- La acusada Dª. Raquel, en el momento de cometerse los hechos, tenía a su disposición la pistola semiautomática marca “Royal”, hallada en un registro autorizado judicialmente y practicado en el domicilio de la acusada Dª. Triana, en perfecto estado de funcionamiento, careciendo para el mismo de la licencia y guía de pertenencia que son preceptivos. 51.- La acusada Dª. Raquel, sabía que el revólver marca “Taurus” tenía su número de serie punzonado. 52.- La acusada Dª. Raquel, sabía que la pistola semiautomática marca “Royal” no tenía visible el número de serie.

La decisión del Tribunal Supremo.

             El TS declara haber lugar al recurso del Fiscal y no haber lugar a los recursos de las tres acusadas contra la sentencia del TSJ de Castilla y León. Al tiempo que confirma los pronunciamientos de la Sentencia del TSJCyL respecto a la condenada Raquel G., como cómplice del delito de asesinato en concurso con otro de atentado, y además, la condenan como autora del delito de tenencia ilícita de armas del que había sido absuelta por la Sentencia de la AP de León, de los artículos 564.1.1 y 2.1 del Código Penal a la pena de 2 años de prisión.

La ratio decidendi del Tribunal Supremo

              Para la Sala, y según la fundamentación de la Sentencia (FºJº 1º), la cuestión nuclear, relevante y esencial a la hora de estimar el Recurso del Ministerio fiscal y desestimar el recurso de Raquel Gago en lo referente a confirmar su autoría como cómplice en el delito de Asesinato en concurso con el de Atentado y como autora de un delito de tenencia ilícita de armas, radicó en primer lugar; en la aceptación por parte de Raquel Gago de los planes de las autoras materiales, la cual, una vez que conoció los planes de Montserrat y Triana para matar a Isabel Carrasco, aceptó formar parte del plan para matarla, hecho éste, que se da por probado en la Sentencia, al haberse reunido tan solo una hora antes del asesinato con las otras dos en casa de Triana (afirmación ésta, más que discutible) para “concretar los detalles finales de dicho plan”, acción que supone la realización de una aportación causal al hecho, y en la ocultación de este dato en la instrucción sumarial.

Así, en cumplimiento del plan “aceptado”, Raquel a partir de las 16,30 horas, se situó en la calle Lucas de Tuy de León, aparcando allí, su vehículo, y tras recibir la llamada telefónica que le efectuó Triana, conforme a lo acordado, Triana llamó a Raquel para comprobar que estaba preparada para que ambas se encontraran, y, tras recibir la indicada llamada, Raquel la vio venir y Triana le pidió que abriera el vehículo aparcado, lo que Raquel hizo accionando el mando de apertura a distancia, abriendo la parte posterior trasera derecha e introduciendo en el vehículo un bolso grande de lona, que contenía a su vez el bolso pequeño donde estaba el revólver utilizado en el crimen y el pañuelo que utilizó como “disfraz” Montserrat. Manteniendolos ocultos hasta las 17 horas del día siguiente en que se lo comunicó a un amigo Policía Nacional como encuentro fortuito.

En la Sentencia de la AP de León, el Fallo condenaba por delito de encubrimiento, y ello, por entender que la conducta de Raquel G. en los hechos, lo fue con “un acto posterior a la consumación del delito”, y por lo tanto, “ajeno a la aportación eficaz que requiere un acto de colaboración a la ejecución del delito”, pues si nos atenemos a los hechos probados que fueron aceptados tanto por el TSJCyL como por el TS, en el hipotético caso de que Raquel G. hubiese contribuido con su acción a la ocultación del revólver y del disfraz, esta conducta nunca sería ni “causal” ni “finalista” ni “necesaria” para la comisión del hecho delictivo, pues, cuando Raquel ocultó el revólver, el delito ya se habría cometido y consumado, sin que necesariamente Raquel hubiese realizado ningún tipo de acto previo ni posterior, para la consumación del mismo, pues, éste, se habría cometido igualmente sin su escasa participación posterior, no encajando su conducta con ninguna de las formas de participación de los art. 28 y 29 del CP como acertadamente había señalado el Magistrado de la AP de León señalando lo siguiente; “no es partícipe la acusada Raquel Gago, puesto que la conducta de ésta última no encaja en ninguna de las figuras descritas en los artículos 28 y 29 del Código Penal, lo que no quiere decir que la misma pueda quedar impune, ya que, tal y como se razonará posteriormente, debe calificarse como constitutiva de encubrimiento”.

La teoría de ‘causalidad’Finalmente, y de forma bastante oscura u opaca, e incluso “farragosa”, la Sentencia del TS analizada concluye que no estamos ante un mero delito de encubrimiento y si ante una forma de participación como cómplice de Raquel G, basándose en la teoría de la “causalidad” a pesar de que ésta teoría, ha sido ampliamente “superada” por la Sala desde hacía tiempo, afirmando lo siguiente;

“En la dogmática penal se abre paso una construcción de la autoría superadora del criterio causal. Como resultado lógico del carácter normativo de la acción penal, la configuración de la autoría desde la infracción de deberes, y desde la imputación objetiva, explicando la causalidad, se afirma que la mera contribución al resultado no es el único criterio de atribución de la responsabilidad penal, como autor o como partícipe, pues ésta se determina por una infracción de deber o por la organización del peligro. La intervención en la organización del peligro, incluso sin actuación en fase ejecutiva, puede configurar una responsabilidad penal. De la misma manera, el encubridor como responsable de un delito autónomo solo entrará en acción cuando la organización del delito haya terminado, pues el organizador de un hecho delictivo puede ser responsable del delito, por el peligro inherente a la organización, con independencia de que aporte algo a la ejecución del delito”.

“Consecuentemente, un acto posterior a la consumación realizada por una persona que ha intervenido en la organización no es encubrimiento, sino participación”.

Ese es el “quid” de la cuestión analizada (la “intervención en la organización”), que la Sala confirma la “intervención” de Raquel G. en los preparativos del asesinato, “aceptando” el plan preconcebido por Montserrat y Triana.

Postura esta, que como se dijo anteriormente, que queda abierta al debate.

Acerca de Manel

Magistrado con veinte años de experiencia en materia penal y Derecho de la Unión Europea.

Publicado en: Derecho Penal

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